01.– EN TORNO AL PROPIO EJE
El sol se mueve a un lado y otro
de la ecuatorial línea divisoria,
las estaciones del año se suceden
en cuanto caen las hojas del calendario.
La tierra gira una y otra vez
en loco rodar en torno a su eje,
se suceden días y semanas,
pasan los días, pasan las noches.
Inexorable transcurre el tiempo,
muchas vueltas al rededor del sol.
Segundo a segundo en ardua tarea
de inspirar y expirar la vida.
El tiempo trascurre y la vida se extingue,
otro día que muere, otra noche que nace,
Otro día, otra vida,
¿cuantas vueltas en torno a nuestro propio eje?
CREPÚSCULO
02.-
Una sobra gris baja de las montañas
cuando en la tarde se pone el sol,
Centímetro a centímetro, segundo a segundo
se ha dormido plácidamente la vida.
Un silencio pálido cubre este valle,
mis oídos se tornan agudamente atentos,
y aunque mis ojos no logran verlos
me extasía el canto del despertar de grillos.
La sombra gris lo ha cubierto todo.
El crepuscular advenir de la noche,
cae como una gruesa cortina
que hace pesados mis cansados párpados.
Noche que me sorprendes muy temprano,
como anestésico néctar de muerte,
no te prolongues demasiado tiempo.
Añoro el cálido despertar del sol.
03.- HOMBRE SOLITARIO QUE SUEÑA
Cabizbajo y solitario camino como hombre
que en su mente lleva nobles ideales,
el caminar cansino me delata,
estoy trazando rápidos y hermosos caminos.
Nueva vida emprendí ayer.
A la distancia un cerro gris
comienza a cubrirse el manto
de las sombras de la noche.
Hombre solitario sueño un nuevo día,
sentado en dura y tosca piedra.
Las sombras avanzan lentamente,
a la misma velocidad con que se prepara
para emerger el nuevo y clareante día.
No es la muerte la compañera esperada,
por mis venas un torrente se desliza,
es la esencia de un nuevo proyecto
soñado en la espera de contar contigo.
04.- EN ESTE OASIS
Lejano ruido de pájaros
extasía mis viejos oídos,
el viento cálido baja de las montañas
acariciando tiernamente mi cara.
En este oasis de la naturaleza,
íntimamente conectado a la tierra,
aunque a miles de minutos de distancia
me siento adherido a tu vida.
Te siento en cada brote de la naturaleza,
te encuentro en cada gesto de la vida:
eres el agua que apaga mi sed,
suave brisa que me acaricia,
pasto suave que recibe mis cansados pasos,
atardecer que extasía mi mirada,
crepúsculo que me invita a disfrutar
de la alegría de contar contigo,
aunque a esta hora sea triste estar vivo.
05.- SEQUEDAD Y ESPERANZA
Viejos pastos que perecen
hermosamente grandes y amarillos,
sequedad hermosa de la muerte
de un día que se acaba inevitablemente.
Cerros secos distraen mi mirada,
no hay agua que verdee sus laderas.
Tristeza no se percibe en este paraje,
la noche mortecina es buen signo.
Hay esperanza de cercano y húmedo amanecer.
La tierra abre su reseca garganta,
el agua ya se huele en las mañanas.
El pasto seco está dejando sus semillas,
de verde se cubrirá nuevamente la montaña.
06.- PAISAJE DE VIDA Y MUERTE
Árboles enormes se alzan al cielo,
pequeñas ramas secas se inclinan hacia la tierra.
En este paisaje se entrelazan la vida y la muerte,
mientras yo desde mi pequeña ventana
evoco tiernamente mi ya reconocido pasado
y trato de imaginarme un incierto futuro.
¿Cuánto alcanzarán a subir los altos árboles verdes?
¿Cuánto tardarán en desaparecer las ramas secas?
Tanto tiempo como el pasado que no podré borrar,
tanto como el futuro que la existencia me conceda.
Admiro los pequeños retoños que aparecen,
llenos de vitalidad emergen y se alzan la vida.
Incierto es su destino
¿terminarán siendo rama seca inclinada hacia la tierra?
¿o árbol verde inmenso que se alza al cielo?
Aquí me encuentro desde mi pequeña ventana
contemplando tan controvertido paisaje,
evocando mi pasado y mi futuro,
una vida ya vivida, un proyecto que solo puede ser contigo.
07.– ATARDECER
Mis ojos atónitamente sorprendidos,
ágiles pasos casi se detienen por completo,
extasiado ante tal rito de la naturaleza
mi corazón ha latido acelerado.
Una suave lluvia de hojas secas
ha empapado de ternura mi existir,
cuando acelerado trascurría el día,
el atardecer presuroso me sorprendió.
Altos árboles se quitaban la antigua ropa,
lentamente al suelo se precipitaban
amarillas y hermosas hojas,
la limpia acera comenzó a vestirse
de una dulce y crujiente alfombra.
Presurosos trascurrían mis días
cuando el atardecer otoñal me sorprendió,
hojas secas esta vez no son signo de muerte
sino solo extasiante paisaje urbano.
La muerte ya no es el final de todo,
sino tierna esperanza de estar vivo.
Desnudos los empinados árboles
tomarán su invernal baño de agua
para vestir su primaveral nuevo atuendo.
08.- ATRADECER Y RECUERDOS
Viento suave y tierno
agita suavemente las verdes hojas,
un sol perezoso se retira,
una luna llena de energía se aproxima.
Atardece en día solitario,
miles de ojos parecen espiarme,
serenamente sentado en el pasto
añoro tu dulce compañía.
Las aves se recogen a sus nidos,
los grillos sacuden la pereza de su sueño,
nuevas voces, nuevos ojos acompañan la noche.
El único que permanece igual es el viento
que hace una y otra vez su recorrido
sonoro, suave y tierno.
Estrellas pequeñas y pálidas
distraen por un momento mi atención,
el cielo pasa de azul a gris,
tu recuerdo me acompaña.
Atardece en día solitario,
mientras el viento continua
agitándolo todo por aquí.
09.– ATARDECER Y SUEÑOS
El sol ha terminado su diario recorrido,
en el infinito toma descanso,
la inmensidad del mar le ha ofrecido su guarida.
Lentamente se va escondiendo,
yo a la orilla de esta extraña playa
solitariamente me voy quedando.
El sol ha concluido su diario trabajo,
mientras yo tengo el mío inconcluso.
El sol se ha recogido al descanso,
yo también me recojo a mi alcoba
para comenzar un nuevo y radiante sueño.
Mientras de día trabaja el astro eterno,
yo también sudo el calor de la jornada,
ahora que el descansa en la infinitud del mar,
yo sueño para la vida un hermoso proyecto
que solo puedo realizar contigo.
10.– ATARDECER DE INVERNO.
Una espesa y negra neblina
cada tarde se apodera de las calles.
Mis ojos no alcanzan a dos metros
y mis pasos se hacen lerdos
en éste, mi atardecer invernal.
Una espesa y negra cortina
es antesala de la sala,
de otro espectáculo colorido.
En este lugar lúgubre y triste
otra vez el mismo opaco acto.
Manto negro del frío de la tarde,
otra cortina de oscura neblina.
No puedo espiar un más allá,
a solo dos pasos ven mis ojos,
en otro inicio crepuscular del día.
Un frío de muerte me acompaña,
el telón de la naturaleza,
otra vez tristemente se interpone,
entre el sueño alucinante del futuro
y esta opaca realidad de mi existir.
11.- FRÍO Y RECUERDOS
El sol se despidió muy temprano
nos acompañó en el paso por el día.
Sus rayos fueron débiles caricias
que no entibiaron los huesos de mis pies.
Al ocultarse por el lugar donde viví ayer,
cuando el mar mojaba mis calzados,
un frío cadavérico se apoderó
de todos mis cansados órganos vitales.
Otra tarde de frío chillanejo
a entumecido algo más que mis huesos.
En mi salón arden unos leños
sin entibiar el frío de los muros.
Optaré por la húmedas sábanas,
que me recibirán hecho un pequeño ovillo,
cuando en noctámbula fetal posición
evoque el recuerdo cálido de las horas del sol.
12.- DESDE LA LEJANA ILUSIÓN
Seguiré soñando un alucinante futuro
mientras el presente adormecerá en mi lecho,
no habrá despertador capaz de separarme del sueño
que se amarrará cada vez más a mis sucias sábanas.
El amor una y otra vez tiernamente soñado
parece oculto en el atardecer más largo del invierno.
Otra noche y otro amanecer le llamaré
y como un brujo que se vale de mil encantos
apenas se dejará mostrar y tan pronto desaparecerá.
No se cuanto perdurará este dulce sueño,
no se si una mañana alegremente despertaré.
Si algún consuelo puede recibir mi corazón,
ven a acompañar mis tristes noches,
se el antiguo amor que compartió mi ilusión.
13.– OSCURCE
De negro se está vistiendo el jardín,
el sol se aproxima a su punto más lejano.
Un cansancio de muerte prematura,
hace pesados mis oscuros párpados.
Un pintor de origen no humano,
quitó los colores a la postal diurna.
Unos cuantos pájaros insomnes,
siguen revoloteando entre las ramas.
Luces lejanas comienzan a vestir,
su noctámbulo atuendo a la gran ciudad.
Un cielo macabro es la noctámbula urbe,
una oscuridad diurna el descampado.
La Oscuridad hermosa de la tarde
ha dotado distinta la vida.
Sentado en tosco y duro escaño,
sueño junto a ti el porvenir.
14.- UNA ESTRELLA ETERNA
Un eterno punto luminoso
ha regresado mis cansados pasos.
El extraviado y polvoriento camino
que bordea la inmensidad del océano,
es recordado hoy como un añoso bordado
de un hilachento mantel de mezquina mesa.
Una estrella eternamente encendida
ha mostrado la verdad dulcemente añorada,
mi vida adquiere plenamente sentido
en el lugar en que está tu vida y tu destino.
Tierras de verde y abundante vegetación
es el lugar antiguo y nuevo,
donde con renovada pasión,
sueño que tu vida se encadena a la mía,
y fundidos en un abrazo eterno
renovamos nuestro compromiso de amor.
Lucero que en la noche de mi vida
restableciste los torcidos caminos,
devuélveme la existencia plena que tuve ayer.
Pagarte este servicio me tomará toda la vida
y para que no dudes de mi honestidad,
toma por completo todo lo que soy,
es todo tuyo, yo te pertenezco.
15.- LUNA LLENA
La luna emergió radiante,
redonda, amarilla y hermosa.
Las montañas que cubiertas de una capa
oscura y temeraria propia del crepúsculo
fue vistiéndose de una tenue luz,
hasta que apareció bella ante mis ojos.
Evoqué entonces tus dulces senos,
la redondez de tu bella cintura
que asomaron tiernamente iluminados,
apenas por una mísera vela,
entre los oscuros muros de una alcoba inacabada.
Luna grande y hermosa
me descubrió el brillo del amor apasionado,
una montaña hermosa resultó ser tu cuerpo.
La soledad crepuscularia de mi vida
no volvió a ser negra mancha del amor,
hoy vivo enteramente de ese recuerdo
a la luz brillante del astro nocturno.
16.- MUERTE TE DESAFÍO
Este atardecer de nubes cercanas,
temo que la vieja mancha del amor,
me prive del radiante amanecer
que trae el susurro de tu voz.
La oscuridad temeraria de la muerte,
está dando agitados golpes a mi puerta.
El miedo se acercó demasiado a mi lecho
y una pena fría como lápida me invade.
Una gruesa cadena ató mis extremidades,
manos y pies férreamente atados,
mi mente se queda en blanco,
se despoja de todo sentido mi ser.
Este atardecer te desafío muerte,
aleja tus pasos de mi destino.
Mañana cuando claree el nuevo sol,
tus pasos deben estar muy lejos del amor.
NOCHE
17.- MI ESTRELLA FUGAZ
Solo bastaron tres segundo
para sorprender mis atónitos ojos,
que por minutos quedaron extasiados
ante el inmenso panorama del espacio.
Solo tres segundos que dejaron una estela,
una hermosa sensación de ser sorprendido
por la visión celeste de una estrella fugaz
que se pierde entre los oscuros cerros.
Que mística visión hizo de esta noche,
una noche distinta entre tantas noches,
con la alegría de una gran descubrimiento
me retiro para descansar en tosca cama.
La mística visión se repetirá en mi sueño,
evocaré tu nombre y llegará nítida tu imagen
de mujer luminosa, tierna y transparente,
que plenificó y dió sentido a mi existir.
18.- NOCTÁMBULA VISIÓN
Dos de la madrugada,
el sueño voló otra vez por la ventana.
Me levanto y me dirijo a la hendija
de la flagrante e insomne fuga.
Deslizo la cortina para tapiar
el agujero del gran escape
y a la luz radiante de la luna
me extasío con tan hermoso paisaje.
La misma postal vista en el día,
ausente de colores y en negativo,
como clásica película en blanco y negro,
sigue trascurriendo la noctámbula vida.
Mi sueño no se ha escapado,
más bien me ha despertado;
no es posible perder esta visión.
Mientras todos duermen apaciblemente
yo me levanto para sufrir la vida.
19.- ANGUSTIA
En la frente traspasa una espina,
las costillas oprimen fuertemente la carne,
el corazón ha bajado hasta el abdomen,
la negra angustia otra ves está presente.
Un dolor oprime, fatiga y descuece
sin situarse específicamente en ningún órgano.
Es la vida que se vuelto insoportable,
mientras tú prosigues en tu cercana lejanía.
Hasta mi cuidado cabello resulta una molestia,
las uñas de mis regordetes diez dedos
otra vez han comenzado feamente a crecer,
mientras transcurren las horas en este mustio lecho.
He trabajado arduamente mañana y tarde,
cientos de persona han recobrado la esperanza
tras escuchar mis insensatas palabras,
más esta noche no me alcanza el manantial del existir.
20.– ENVEJECER
Solo hace un rato vestía hermosamente,
atrayendo las más distraídas miradas,
era el rey entre la noble corte
de mi verde y buen cuidado jardín.
Solo unos cuantos horas me han cambiado,
¿qué tristeza de muerte se posó en mi ramas?,
¿dónde quedaron las rojizas hojas
nutridas de apasionada sabia ñublecina?
He envejecido en tan corto lapso de tiempo,
ni los pájaros han acudido a mi por reposo.
Todo en mi se viste de aspecto cadavérico
aunque tercamente me resisto a morir.
Una cruda noche a desfigurado mi rostro.
No hay ojos que se posen en espectros.
Solo la esperanza de matinal renacer,
me alienta a estoicamente resistir
el silencioso sentir de tu desamor.
21.- PODA
Cuando me acostumbraba a la vida,
fueron podados los tiernos rosales.
Un dolor se apoderó de mi ser,
cuando los más tiernos brotes
agonizaron sobre el barroso suelo.
Quizás alcancen otra ves a florecer,
en este año de miserable existir,
esos dos viejos y cansados rosales
que hoy negaron la posibilidad
de ver emerger la bella flor.
Quizá la noche fue engañoso esta vez
y la primavera está aún muy lejana.
Tal vez otra mañana será premio
para estos nublados ojos negros
que está noche no han podido a ver la flor.
Mi jardín permanecerá en su oscuridad
propia de la noche más larga del año.
Mientras perdure el prolongado dolor,
que impide emerger los tiernas brisas,
encorvados de tristeza estarán estos rosales.
22.- INSOMNIO
Dos de la madrugada,
la angustia arde en mi pecho.
Me resisto a dormir otra noche,
la soledad no me da tregua.
Me duele el pasado hermoso,
el dulce sueño que no regresa.
Las manecillas del reloj
se acercan a las tres y diez.
Me acerco a la odiosa ventana,
los fantasmagóricos árboles
se inclinan sacudidos por el viento.
Mi reloj se aproxima a las cuatro.
Por fin el sueño gana la batalla,
cuando ya queda muy poco de la noche.
Será otra noche corta y amarga,
temprano me despertará otra vez la angustia.
23.- SILENCIOSA SINFONIA
No se que decreto macabro
te obligó a silencio tan prolongado,
que privó a mis ansiosos oídos
del suave susurro de tu voz.
Cuando todo era bella sinfonía,
el silencio cruzó velozmente
por la ruidosa y ajetreada carretera
de una vida otoñal y decadente.
Toda la música del mundo
se encendió de improviso.
Mis aletargados tímpanos
no pudieron resistir el estruendo.
Lo sinfónico y melodioso,
se ha perdido otra vez en el recuerdo.
Otro clásico instrumento musical
se ha hecho trizas en este cuarto.
Solo viejas partituras, mudos testigos,
de un concierto ya olvidado,
yacen inertes en oscuro rincón,
donde ningún ojo de este siglo se ha posado.
24.- SOLO SILENCIO
Una cerca tosca y fría
se interpuso entre tu noche y la mía.
Cuánto más espero el timbre dulce
y melodioso de tus cuerdas vocales,
solo silencio llega a mis oídos.
Dónde quedó atrapado
el susurro melodioso que hasta ayer
serenamente traía el viento.
En que fría prisión quedó escondida
la dulce melodía que alegra mi ser.
Otros ruidos me confunden, a veces,
sonoros instrumentos de la vida.
No se alegra mi corazón con lo sinfónico
de otros cálidos instrumentos
que intentan reemplazar el mital de tu voz.
Solo de esperanza me alimento.
Tal vez otro viento me devuelva la armonía
del sonido perfecto que eres tú.
Sinfonía perfecta extrañada en esta noche
de dolorosa lejanía de tu voz.
25.– TEMPORAL PRÓXIMO
Hace horas que se ve el cielo,
no recuerdo el color del firmamento,
ni la diferencia entre el amanecer
y la hora del descanso crepuscular.
Las estrellas llegan a mi mente
como un recuerdo de otrora existencia.
Solo se que de nuevo es invierno
porque han caído siete hojas del calendario.
Deben ser las noches más frías del año
porque el calor es un recuerdo ya lejano.
Mi jardín fue podado por toscas manos
que sembraron la muerte entre las ramas.
Todo parece haber perdido su sentido,
mi lápiz corre torpemente en este papel.
Es de noche otra vez,
se que la lluvia está próxima,
pues por mi cara escurren gruesos goterones.
26.– NOCHE DE INVIERNO
Nubes grises se aproximan veloces,
pequeñas gotas de agua cristalina
sorprende el medio día de mi vida.
El sol de innumerables horas
es opacado por un diluvio infernal.
Mi alma otra vez se inquieta,
un manto gris cubre mi mirada.
¡Culpable!
Es la sentencia pronunciada en voz alta.
El juez sabio de la madre naturaleza
te ha responsabilizado de mi doloroso llanto.
Quiero que me devuelvas el cálido sol,
porque no me conforma el don de tu amistad.
Raudales de lagrimas brotan de mis ojos,
una tristeza de mortecina compasión me invade,
porque no puedes devolverme,
si es que alguna vez se pudo hacer,
de una noche el radiante sol.
27.– SEGUNDA NOCHE INVERNAL
Grandes hojas con forma de estrellas
tapizaron la vereda por donde transcurrían
cansada y tristemente mis viejos pasos.
Levante la vista y descubrí triste
un árbol joven que cambiaba sus colores,
para vestirse el triste atuendo de la noche.
Muchos acelerados pasos por la misma vereda,
pero ningún ojo se detuvo a contemplar
el triste paisaje de esta sureña urbe.
En la hora de la huida humana
que acelera el caminar hasta el hogar,
antes que sorprenda la penumbra de la noche.
Primero llegó ruidosamente el viento,
alejando de mi mirar las estrelladas hojas,
que en vuelo rasante se deslizaron por el aire.
Luego la oscuridad trajo la fría lluvia torrentosa,
el árbol se lavó sin poder borrar sus manchas
y la vereda limpia acompañó el regresar
de mis oscuros y cansados pasos.
28.– TERCERA NOCHE INVERNAL
El viento azota con inusitada violencia,
los árboles se retuercen dolorosamente
dejando caer lágrimas de hojas secas
que cubren como crujiente tapiz el suelo seco.
Nubarrones amenazantes se acercaron demasiado,
una sombra gris oscureció aun más la noche.
Gruesas ropas cubren a los escasos transeúntes
que raudamente comienzan a desaparecer.
Un viento helado congela mis huesos,
finas gotas hacen cambiar el color de la acera,
un agua lenta comienza a bajar por mis mejillas
confundiéndose con nocturnas lagrimas de descontento.
De lento a gruesos goterones pasó la lluvia,
un río torrentoso baja de los oscuros techos.
En un mar se ha transformado la sucia acera,
muy temprano me sorprendió otra noche invernal.
29.– CUARTA NOCHE INVERNAL
Llueve otra oscura noche.
Estrepitoso concierto de gruesas goteras,
nublan el recuerdo de sinfónicos
y radiantes días de alegre despertar.
Cada gota de fría y torrencial lluvia
provoca algo más que húmeda caricia.
Recibidas como un cruel castigo
golpean fuertemente mi cabeza.
Es la vida con su dolor y su llanto
quien me ha puesto en apartado lugar.
Mis ropajes no se desprenden de la sensación
de húmeda, perpetua y helada soledad.
El sol perdió el camino a casa,
nubes oscuras que amenazan toda marcha,
me mantienen prisionero de fríos muros,
sentenciado a cincuentas días de llanto.
30.– DOLOR
Quisiste alegrar mi vida
y solo trajiste noches de dolor,
quisiste ser dulce compañía
pero ensombreciste mi corazón.
Mi soledad encontró compañía
en tu cálida acogida de ser solitario.
Lamentas todo el daño provocado,
se que nunca quisiste ser daga afilada.
Una angustia aprieta mi estómago.
No eres culpable lo se con largueza.
se que si pudieras hoy cambiarías mi vida
para prodigarme días de dicha,
que alegren mi miserable existencia.
Solo dolor brota en lo que tocaste,
y no te siento un ser repugnante
que solo engendra sufrimiento.
Te disculpo, se que lo sientes, no fue tu intención.
31.- DISTANCIA
Unas horas de distancia
no cicatrizan las heridas.
El sol de tu recuerdo
no alcanza a despedir
el frío noctámbulo de mi sentir.
¿Cuánto puede durar
el punzante dolor del corazón?
Has desistido de acompañar mis días
al calor de amigable esperanza.
Yo, pido un “más” que no puedes dar.
Extraviarme en el noche
de la zona más oculta del planeta,
me sugiero como única vía,
para matar en su raíz
el mal sentir de mi solitario corazón.
No, no asumiré tan drástica,
fría e inhumana decisión.
No quiero que broten de mis labios
duras e hirientes palabras,
no, no quiero devolverte igual dolor.
32.- LEJANIA Y DEPRESIÓN
Observo detenidamente,
todas mis pertenencias en perfecto orden
sin que ninguna de ellas me resulte relevante.
Otra vez me siento en el frío suelo,
dándole la espalda a todo,
mientras los ojos permanecen fijos en el papel.
Existo porque aprendí el arte de respirar
y en loco inspirar y expirar el aire,
nada adquiere el necesario sentido.
Otra vez el luto maldito,
el dolor y el sin sentido
en el que me deja tu partida.
Esta oscura alcoba
nunca me pareció tan lúgubre,
como este día de lejanía.
Paradójicamente alumbró el sol
y mis cortinas permanecen serradas.
No quiero que se valla la noche,
me resisto a ver el sol,
Hoy, llamo a la muerte.
ALBORADA
33.- ANTICIPO PRIMAVERAL
Terminado el tercer temporal
mis pasos se detuvieron en verde valle.
El sol perezoso entibia mi cara
y una suave brisa refresca mis labios.
Tres largas noches de espantoso aguacero
no pudieron encerrar por siempre la vida.
Extasiados mis ojos con tanto verde
vuelvo a soñar un primaveral equinoccio.
Una solitaria y blanca mariposa
anticipa días de floreciente jardín.
Un vuelo rasante de libélula halada
a mediados de Julio me abre a la fe.
La brisa fresca acaricia los árboles
secando el verde pasto de la pradera,
que entumecido y mojado soportó estoico
las invernales lágrimas que el cielo vertió.
34.– AMANECER EN ÑUBLE
Un polvillo claro había ocultado el césped
que permanecía bajo una diminuta capa de hielo,
desde mi pequeña y escarchada ventana,
apenas divisé el crudo espectáculo
de este nuevo amanecer.
Un frío de lápida mortuoria
quería apoderarse otra vez de mi vida.
El sol brilló intensamente
mientras sus débiles rayos matinales
alcanzaron a derretir el escarchado sentir.
Este nuevo amanecer ñublecino
encontró en ti un grueso abrigo,
que alcanza para aminorar el latigazo,
que partía en dos la carne,
de la fría noche de muerte.
35.- FRIO
Presuroso salí de mi lecho
y un frío de muerte trizó mi piel.
Quisiera volverme a la sucias sábanas
con ganas de perezosas de invernar.
Abro la pequeña ventana,
afuera un polvillo blanco
ha ocultado el color verde
con que dejé anoche mi jardín.
Fría mañana del mes de Julio
me sorprende sin el ropaje adecuado.
El solsticio del nuevo invierno
no fue percibido hasta hoy.
Observo mis manos, luego mis pies,
se ha tornado de color rojizo.
Solo el tibio encuentro de tu mirar
consiguió liberarme de la hipotermia.
36.- VIVO Y SUEÑO
vivo con realismo el presente
y sueño con grandes acciones irrealizables.
El pasado amargo ha quedado atrás
enredado en la triste noche.
En este nuevo amanecer,
distingo la realidad de la fantasía,
pongo los pies firmemente sobre la tierra,
tomo y dispongo de mi tiempo libre,
disfrutaré los momentos puntualmente.
No me derrumbaré ante el fracaso.
Hoy, me levanto para crecer.
Me sacrificaré en este presente
para hacer posible el soñar definitivo.
La vida es un don, un regalo,
lo utópico inspirará cada uno de mis pasos.
37.- UN DESPERTAR NOVEDOSO
Siempre habrá un despertar novedoso
si consigo libertarme de mentirosas,
cálidas y perezosas sábanas
que insisten en mantenerme tristemente pegado
al pasado dolorosamente sufrido en esa cama.
Siempre habrá algo bellamente nuevo
en el despegar de párpados después del sueño.
Despego el velo gris de mi ventana,
dilato mi negra pupila
es más radiante el sol de esta nueva mañana.
Siempre encontraré una inesperada sorpresa
cuando cruce de mi puerta hacia la calle,
aliviano el peso inerte de mis lustrosos calzados,
dejo que mis piernas vuelen por la conocida acera
hasta tocar lo novedoso tanto tiempo anhelado.
38.- ABRIENDO NUEVOS POSOS
Tiempo de sequía,
pastos amarillamente secos,
árboles tristemente mustios,
animales extremadamente flacos.
Ante un paisaje de muerte
surge la tentación de volver atrás,
en la mente el verde de la primavera.
La humedad dadora de vida
es añorada intensamente.
¿Qué hacer esta mañana?
Resignarse a ser barbecho
dejando que pase el tiempo.
¡Jamás!
Tirar la pala y renunciar a sembrar
sabiendo que sin siembra no habrá cosecha
y sin cosecha provendrá el hambre
¡Jamás!
¡Única posibilidad!
Arriesgarse y abrir nuevos posos
hasta encontrar agua en lo profundo.
Se mi poso, se mi agua,
cura mi sequía, riega mi siembra,
dame una buena cosecha.
¡Tú eres mi agua de la vida!
39.- ANTIGUA ACERA, NUEVOS PASOS
Caminé por viejas aceras,
tratando de pisar antiguas huellas.
Mis pasos aún seguros,
intentaron alcanzar los largos trancos
de mi etapa de tierna juventud.
Me extravié en calles conocidas,
fui extranjero en las sucias avenidas,
que conocieron tiernos días,
de dos extrañas figuras enamoradas
que pisaron pavimento entonces nuevo.
Abrupta, peligrosa se ha vuelto,
la entonces amiga y confidente acera.
Hoy pone obstáculo a mis más viejos,
pero decididos pasos
que insisten en recorrer el pasado.
Mis ojos por fin encuentran las huellas
de tus pequeños y lustroso calzados.
En esta vieja y conocida esquina se agita
el mismo pero ahora renovado corazón de hombre
que por la antigua acera del amor camina.
40.- SALTO Y EMPRENDO EL VUELO
Quiero volar valientemente,
deslizarme por masas de cálido aire,
surcar las azules alturas de la vida
en un sereno batir de alas angelicales.
Quien puede impedir mi dulce sueño,
todos algunas disfrutaron la misma fantasía,
no es posible cortar tan tiernas alas,
la misma vida es quien ahora me desafía.
Salto, salto, emprendo mi soñado vuelo,
no escucharé roncas y agitadas voces
que pretenden asegurarme pegado al suelo.
Salto y vuelo, es la vida quien me acoge.
Danzo por los transparentes aires,
extasío tus verdes ojos con mi vuelo,
acallo esas voces mal agüeras
que solo sufrir mastican en la tierra.
Vuelo, vuelo y disfruto, la vida es hermosa
para quien a batir por los aires sus alas se arriesga.
41.- DOS LAGUNAS DE AGUAS MILENARIAS
Dos lagunas de aguas milenarias,
verdes como las tiernas hojas de un gomero,
han traspasado la negra noche
de una trémula y solitaria mina de carbón.
Son tus ojos verdes de mirar apasionado
capaces de despertar espectros furibundos
de la eterna cueva que sumerge en el fondo de la tierra
la vieja existencia que solo ayer parecía aniquilada.
Otra vez me miraste con dulzura,
apreció el sol después de la noche más larga,
en el naciente día del reencuentro tan añorado
ojos verdes me han recuperado para la vida.
Dos lagunas de aguas milenarias
han mostrado nuevamente los ocultos secretos
que ninguna mente brillante ha imaginado.
Ojos verdes han restaurado lo esquelético.
Solo anoche me vestía de muerte prematura,
hoy la vida de un recién nacido
es débil comparación porque ojos verdes
para el amor eterno me han recuperado.
42.- NO DEJES DE MIRARME
Mujer de ojos cristalinos
cuya mirada penetrante traspasa
las zonas más ocultas de mi existir,
ni por un solo instante apartes
el brillo extasiante de tu mirar.
No dejes mi vida sin sentido,
de contemplarme cada mañana en tu retina
se alimentará dulcemente mi destino.
Mírame una y otra vez.
Si por descanso has de cerrar los párpados,
al separarse tus rubias pestañas
me encontrarás tímida y fríamente de pie,
esperando el calor de tu mirada.
Mientras me contemples, yo te miraré,
no cerraré nuevamente los ojos,
temo que la negra mancha de la oscuridad,
me prive de mi estrella y mi sol,
que posado bajo tus dos cejas
han inundado de colores mi lúgubre jardín.
43.- DE NUEVO LA PASIÓN
El amor me sorprendió nuevamente.
Dulce mañana de tibio sol,
cuando nos alcanzó el amor
en tan idílico lecho de amor.
Postal de erotismo tiernamente enamorado
contemplaron cálidamente mis cerrados ojos,
mientras un torrente de apasionado sudor
broto de nuestros alocados cuerpos.
Tus piernas se aferraron a mi cintura
y en galopado y loco pacto de amor,
tú y yo nuevamente uno solo fundidos
en rítmico intercambio de pasión.
Que espectáculo loco, tierno y bestial,
contemplaron las arrugadas sábanas,
que de un aletargado sueño de desamor,
está mañana por dos cuerpos fueron despertadas.
44.- CAMELIAS
Es de mañana, y mis ojos atónitos
contemplan, emerger blancas y rosadas,
flores altas que miran al suelo,
mientras ojos negros pegados a la tierra,
sorprendidos rememoran la primavera.
Son camelias tiernas y hermosas
que en Junio han sido llamadas
a la fría existencia en sureña ciudad.
No todo es muerte por estos días,
en los altos árboles me sorprende la vida.
Un sol cálidamente temeroso,
acaricia cada camelido pétalo,
que tiernamente develan su figura
a quienes alzando los tristes ojos
pretendían observar el azul cielo.
Queriendo alcanzar el cielo
se enredaron con verdes ramas,
vestidas de matinales colores de camelias.
La vida se torna nuevamente atractiva,
ésta mañana ha vuelto tu compañía.
45.- INESPERADA VISITA
El amor me visitó de improviso,
desafiando las leyes del eterno retorno.
Cuando recién comenzaba el otoño
y los árboles se vestían de muerte,
un anuncio enmudeció mi voz.
La primavera tan lejana
y este árbol ha comenzado a florecer.
Me asusta contemplar este misterio
en las tierras de la fea muerte
brota tiernamente la radiante vida.
Ni en sueños te había visto brotar,
jamás un retoño se vio en un árbol seco.
Tiernos renovales del camino
otoñalmente me han sorprendido.
Desafiando las leyes de la naturaleza
de improviso ha retornado el amor.
46.- UN PENACHO ROCOSO
Una loma sobre otra loma
conformando un milenario cerro,
una colina que conduce a otra colina
hasta alcanzar un penacho rocoso.
Una ladera lleva a otra ladera,
un peldaño a otro peldaño,
como una caracolada escalera,
paso a paso se hace la vida.
Fatigoso camino para llegar a la cúspide,
visto desde el llano parece tarea imposible,
visto desde la empinada y rocosa cumbre
es premio para quien a trepar se atreve.
La vida es un entero desafío,
caminar, trepar, descansar, proseguir.
Tú eres el bello penacho rocoso
que mis cansadas piernas pudieron alcanzar.
47.- BROTE PRIMAVERAL
La vida tiernamente florece
ante mis decadentes ojos.
Contemplo tu tierna silueta
de asomantes años por vivir.
La vida brota bella en primavera
para ojos de frío invierno,
que en un sueño delicioso
regresa el tiempo ya vivido.
Todo es flor en tu jardín.
Extasiadas mis invernales pupilas,
olvidan por corto instante,
su rápido acercarse a la cuarentena.
Admiración tranquila y serena,
de tu amanecer primaveral.
Dulce y loco soñar de viejo
que junto a ti alcanzó la felicidad.
48.- DESPERTAR ESPERANZADOR
Se me devolvió otra vez el sol
que cubrió de oro la falda del cerro.
Un brillo intenso me despertó esta mañana
sacándome de aletargado sueño.
En mi jardín despierta otra vez la vida,
nuevos brotes amenazan con surgir;
todo se viste en esperanzador color verde
en esta esperada despedida invernal.
Una tibieza infinita roza suave mi cara,
mis ojos se despojan perezosamente del sueño.
Despertando estoy otra vez a la vida,
el astro eterno se aproxima a otro equinoccio.
Al ropero van a parar las gruesas ropas
en esta añorada despedida del invierno.
Hay vida nuevamente en la tierra;
ésta mañana germina lo que había muerto.
49.- HERALDOS DE FELICIDAD
Ante la perdida de los valores originales,
síntomas de una crisis que no podíamos esconder.
Hay una ocasión para abrirse a nuevos desafíos
desde los valores fundantes de nuestra opción.
No nos contemplemos más en el viejo espejo
de nuestro falso y negro orgullo.
Con, solo la honda experiencia del amor,
más allá de las teorías y las palabras,
la utopía de estar íntimamente unidos
irrigará nuestro anoche decadente ser
y nos mostrará los nuevos alucinantes caminos.
Somos células vivas del sentir,
una apuesta clara por la lealtad
y la dignidad de la persona amada.
Somos fuerza heráldica del amor.
50.- EN OTRO SITIO
Día serenamente loco
con el ajetreo propio de
quien tarea alguna ha realizado.
Me comprendo otra vez sentado
en el frío y limpio suelo.
El cigarrillo encendido, la vista fija,
otra vez me sorprendo mirando al cielo.
Una nueva cama ha reparado mis fuerzas,
ojos de nuevos muros me han espiado,
aceras de nuevas calles han sentido
mis lentos y pero seguros pasos.
El mismo sol pero en otra latitud
ha entibiado sigilosamente mi cara.
Amaneció un nuevo milenio,
las hojas arrugadas del calendario
quedaron esparcidas frente al mar.
Hoy comienzo a vivir de nuevo
en otro sitio mi antigua vida.
El humo de mi cigarro se eleva al cielo
con el mi vida adquiere nuevo sentido.
51.- UN NUEVO AMANECER
Ininterrumpido trinar de pájaros
agudiza matinalmente mis oídos,
hasta la suave brisas llega a ser sinfonía
en esta mañana de inicio de siglo.
Mis pupilas se dilatan ante el colorido
con que hoy se ha vestido la montaña,
blanco-azul café y verde,
todo es vida en esta nueva mañana.
Un pájaro cercano alza su vuelo,
una y otra vez bate sus alas
y en la medida que gana altura
la noche fría parece más lejana.
Otros pájaros siguen cantando,
para que lo sinfónico no tenga fin;
yo, desde mi pequeña ventana,
sigo contemplando contigo el porvenir.
52.- DANZO ENTRE MADUROS TRIGALES
Me veo alegremente danzar
entre maduros y amarillos trigales,
al ritmo extremadamente alegre
de millares de nacientes saltamontes
que entonan una vieja melodía
apasionadamente tierna
que es percibida únicamente
por oídos de dos locos amantes.
Dios sabe cuan hermosos es
ver que me acompañas en tan hermoso baile
aunque mis zapatos aún resecos,
por falta del negro lustre,
atrapan férreamente y torpemente
mis tímidas extremidades.
Otra vez sin duda alguna,
me cogiste por los hombros,
y me acompañas en rítmico coloquio
entre los maduros trigales.
Bailo, bailo y soy feliz,
no recuerdo antiguos y arrítmicas bailarinas.
Bailo al compás del nuevo tiempo,
bailo, bailo y soy feliz.
sábado, 17 de mayo de 2008
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